Gatos de Belmez
January 27th, 2005 por eunice szpillman
Muchos conocereis ya la historia de las caras de Belmez. En la que se contaba, que en 1971, Doña María Gómez y su marido Juan Pereira, cocinaban en su casa de Belmez de la Moraleda, cuando vieron aparecer una mancha al lado de su cocina. La mancha en cuestión, a las pocas horas, ya tenia forma de cara humana, y ese fue el comienzo de todo. Decían que hacía años, hubo un cementerio debajo de la casa y era el causante de dichas apariciones. Después de realizar una fosa y volver a cimentar el suelo, las apariciones no cesaron. El pueblo, vive y vivió de eso durante mucho tiempo (souvenirs, propinas a cambio de ver la casa de los Pereira, y el turismo que éste fenómeno suscitó). En esta página web, se cuenta una versión más científica del suceso (por llamarlo de algún modo)… en la que se dice que estos dibujos fueron en realidad realizados con nitrato y cloruro de plata, que nos permite pintar en una superfície, mientras que la aparición de los dibujos es progresiva ya que estas sustancias son sensibles a la luz.
Pero, lo verdaderamente interesante, no es la revelación (por otro lado predecible) de estos cienciólogos; sino la reflexión que hizo Pedro Gimeno, un lector de la web, que generó un nuevo artículo a parte titulado: Los Gatos de Belmez.
Digamos que en un arrebato de “excesivo tiempo libre”, el tal Pedro, se dedicó a analizar una de las piedras utilizadas en el estudio de las Caras de Belmez, hasta que, dandole la vuelta, descubrió la simpatica cara de un gato.
Y es que en ésta vida, cada uno ve lo que quiere ver : 






January 28th, 2005 at 9:12 am
En una señal con máxima entropía, como podrían ser esas manchas, no hay estructura. Es decir, tienen la máxima información posible para su ancho de banda y uno puede encontrar las pautas en las que le apetezca fijarse (un gato, la cara de José Luis Coll, etc).