Hasta las pelotas.
July 28th, 2006 por eunice szpillman
Andrés, de Harmony House, me preguntaba el otro día si era grave que le hicieran gracia los Chiquiprecios, y yo le decía que no se preocupara, que eran graciosos…. excepto cuando la oleada del mundial inundó la televisión hasta dejarnos a todos sin ganas de verla. Los pobres Chiquiprecios, que no tenían nada que ver, gritaban: ¡España! ¡España! con esa vocecita tan mona y ese cuerpo de polly pocket atrofiado. Y daba asco. En McDonalds los clientes se peleaban con chilena incluída y la bandeja a rebosar, por una mesa. Hiunday nos ofrecía un espectáculo de 3D y pelotas de fútbol locas, y los chicos de Cuatro se pintorrojeaban la cara en las cortinillas. La Crazy Frog, los politonos y los fondos de pantalla con banderas de España e himnos. Por no mencionar el “A por ellos oeee” del que terminé hasta arriba.
Coca-cola, sin comerse mucho la cabeza, usó el spot que animaba el año pasado a Argentina, para animar ésta vez a nuestra selección, con tan mala fortuna que cuando terminó el partido en el que España quedaba fuera, se pudo escuchar en todos los televisores: ¡¡Y goooooooooool de España!!! Y la mosca se abrazaba con el mata-moscas, y el árbol con el leñador, y el globo con el cactus. Y nosotros con la boca abierta, o partiendonos de risa.
Lo cierto es que somos muchos los que deseabamos, egoistamente, que España fuera eliminada o que el Mundial transcurriera en fast forward para no tener que soportar ese bombardeo constante.
Por si fuera poco, a mi me encargaron cosas para el mundial (aunque terminaran sin salir a la luz). Yo que había intentado cerrar los ojos, taparme los oídos, y no respirar mientras durara… tuve que entrar en contacto con la Fifa.
Fue entonces, como una revelación, que el logotipo del Mundial apareció en mi pantalla. Así:

Me quedé unos segundos atónita, no sabía cómo tomarmelo, hasta que decidí que era horrible. Me imaginé al grupo de alemanes encargando algo simpático para limpiar la imagen de cuadrados antipáticos que tienen por esas tierras. Algo redondito, con colores, juvenil, con la bandera alemana, que apareciera una pelota, el verde del campo de fútbol, el trofeo del mundial y que recordara a los aros olímpicos. Claro, con tantas cosas, qué podía salir.
No sé si recordaréis los logotipos de mundiales anteriores: una pelota, una bandera, una tipografia sobria y algun toque de color daltónico. Os los recordaré:

James Bond folha seca , un culo en pompa para argentina 78, el cometa español, la mosca, el halftone, el sello de correos, el mundo-pelota en el horizonte, y… ¿El trofeo koreano? Supongo que después de recordarlo, estaran de acuerdo conmigo en que a pesar de todo el poti poti, es de lo mejorcito.

A las pobres caras chistosas no tardaron en salirles parodias, como a cualquier logotipo (thx Zito). Y la mayoria de Alemanes le saltaron al cuello al pobre equipo de diseñadores. Pobres. No quisiera estar en su pellejo. Varios colectivos crearon iniciativas en contra del logotipo, y algunos de ellos incluso fueron constructivos. El grupo 11 Designer decidió reunir a 11 agencias para hacer 11 propuestas alternativas al logotipo del mundial alemán, y aunque las propuestas (al menos la mayoria), no terminan de convencerme, por lo menos alguien critica y aporta.
Alemania abre el mundial de fútbol con un gol en propia puerta. Por suerte, el gol en propia puerta ha ocurrido en el primer minuto, por suerte no en el campo de fútbol sino sobre el papel. Por suerte, tiene que ver sólo con el logotipo. Por suerte se puede rectificar. 11 Designer.
Ayer leía una entrevista al dios Spiekermann, (que ya tardaba en pronunciarse) en la que se cagaba en el diseño del logotipo y en la imagen global que ha proyectado alemania en el Mundial. Más o menos comenta lo obvio: el abuso de mensajes. Pero tambien reflexiona sobre la mentalidad alemana, el sentido de culpabilidad y la vergüenza que sienten hacia su historia, y cómo el intento de taparlo ha generado esa confusión a la hora de comunicar unos valores muy simples.
Personalmente, no me parece el logotipo más vomitivo de la historia, y mucho menos en comparación con los que le preceden. Pero Spiekermann tiene razón, y no habría que dejar opinar a ésos ejecutivos carcamales que agachan la cabeza cuando les toca hablar de su país, y no recuerdan que en su historia, aparte de malos recuerdos, nació la escuela de diseño que marcó a toda Europa y sentó las bases del diseño actual.
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