MOBA: Museum Of Bad Art
November 17th, 2006 por eunice szpillman
Siempre me he preguntado cuál era el criterio para decidir si una pieza de arte debía ser expuesta o tirada al retrete. Sobre todo teniendo que aguantar retrospectivas del señor Antoni Tàpies o a críticos de gafas ostentosas y pelo de lametón de vaca diciendo que el arte de La Chunga es lo más maravilloso del mundo y que acto seguido, uno que se cree aún más moderno diga que no vale nada. A mi los cuadros de La Chunga me parecen maravillosos, pero seguramente no me lo parecen por los mismos motivos que al del lametón de vaca.
El ciclo de la modernez ha cerrado los 360º. No hace demasiado tiempo, lo último, era interesarse por cosas que al resto le parecían basura y ahora lo moderno es criticar a los que lo hacen. Si Basquiat era un genio, ¿por qué no puede serlo La Chunga? Posiblemente porque no murió joven, no es una rebelde underground y no está en ambientes drogadizos-suburbiales, pero ese es otro tema. A pesar de lo que digan esos críticos poperos, y alguna que otra exposición en España y Francia, La Chunga nunca tendrá su obra en la Tate, ni en el MOMA. Su obra se expondrá de forma permanente en el recibidor de su casa, o en una taberna del Rocío, y quizás el ayuntamiento de su pueblo en su momento de auge de cotilleo rosa, le cedió alguna sala para mostrar su obra y que la prensa se acercara a hacer la foto. La Chunga es una gitana sin estudios y mucho arte que probablemente no esté interesada en ese mundo de lo banal.
Los grupos de música, las esculturas y las representaciones de teatro que corretean por la ciudad deben permanecer en lugares cercanos y cálidos para disfrute de todos, y creedme, no pienso que cuando las cosas se comercializan se vuelven malas, al revés. Lo que odio profundamente son los juguetes que se rompen en el proceso de triunfo. Así que guardémos nuestros pequeños tesoros en un sótano, un recibidor, una taberna o un baño, sin dejar que lleguen a manos de pretenciosos cazatalentos que las abandonen cuando la tendencia sople hacia otro lado.
Dejémos que el bendito Senyor Eusebi pasee tranquilo por las calles de Gracia, intentando vender los dibujos que hace en su tiempo libre en el geriátrico, como pretexto para cantarnos Strangers In The Night mirandonos a los ojos o entablar una conversación con aquel que se cruce por su camino. Dejemos que siga con su bella forma de socializarse e inventar increíbles historias fruto de su alzheimer galopante. No es necesario tratar de comercializar su obra de plastidecor porque tiene un aire de lo más naïf y fresco que le viene muy bien a la vanguardia. Guardemos sus dibujos en casa, compartámolos con la gente, pero no dejemos que cuelgue de las blancas paredes de una sala de arte, porque esa no es su naturaleza. O tal vez sí.
El MOBA, o Museum Of Bad Art explica a la perfección a lo que me refiero. Se trata de un museo de piezas fallidas, elaboradas por personas a las que les faltó la técnica, o la idea, o el mecenas apropiado, o simplemente no les faltó nada pero no pretendían hacer arte. Está llena de obras no aceptadas en los circulos estándar del mamoneo artístico, pero que bien podrían serlo si alguien con un firme propósito trendy lo quisiera. En un primer momento, todas estas obras estaban almacenadas en el sótano de uno de sus comisarios, posteriormente fue desplazado al sótano del Dedham Community Theater. Ahora mismo han decidido que el mejor lugar para llegar a todo el mundo es la red, y para almacenar la galería permanente han elegido un lugar de lujo: un teatro de 1927 en Boston… ¡justo al lado del baño de hombres!
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