Este post a un solo click
November 26th, 2008 por eunice szpillman
En la redacción se plantea una campaña para una promoción en la web. Hay que pensar en un slogan, y resulta que todos los propuestos terminan en ‘en un solo click‘, ‘a solo un click‘, ‘a un click de distancia‘, y se me antoja que probablemente es la expresión más usada y rancia para vender lo-que-sea a través de internet, y que roza la calidad de un copy de teletienda. Una rápida búsqueda en google lo confirma: “un solo click” y expresiones similares, registran unos 90 millones de resultados, solo en español. Además… ¡Es mentira! Hago el experimento y entro en las diez primeras paginas en las que me garantizan conseguir algo en un solo click y en la que consigo llegar antes, lo hago con cuatro clicks, y al llegar al final, es un timo: Clicka aquí y niños de-no-se-que-país-super-lejano, hoy comerán caliente. Pero yo no he visto el plato, ni el niño, ni nada, he ido a una pagina con un flamante Adsense y un Analytics convenientemente instalado. Me planteo si es posible conseguir algo con un solo click y me doy cuenta de que es imposible. Tendré que teclear algo, o elegir algo, o confirmar algo… ¡digo yo!
Además… un solo click… ¿qué tipo de click? ¿Click primario? ¿secundario? ¿lateral? ¿doble click? Y me doy cuenta de que todo este puto lío es culpa de Paul Fitts, que en 1954 decidió inventar su propia ley de ergonomía. Sí, la Ley de Fitts, la dichosa ley que calcula el tiempo necesario para llegar de un objeto a otro según la distancia y el tamaño del mismo: fue basándose en esta fórmula que se diseñaron los ratones y la estrategia del point and click en los años 60.
El primer mouse conocido como tal data del 63, de la mano de Douglas Engelbart, y me pregunto si el primer trackball de Tom Cranston, Fred Longstaff y Kenyon Taylor tenia click, pero es imposible distinguir algo entre tanta junta y tanta tuerca. Aunque supongo que no. En cualquier caso dudo que ni el inventor de esta caja de madera con bolas rotatorias ni el señor Fitts, hicieran nada de esto pensando en que alguien usaría su invento para vender aire.
‘A un solo click‘ es definitivamente la expresión que prostituye la revolución en la relación entre humanos, máquinas y el flujo de la información. Con recelo pienso que quizás sea el futuro, algo así como la degradación de los coches voladores mucho antes de su invención. No nos enfademos.
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